Cientos de personas migrantes retornadas llegan al Aeropuerto Internacional La Aurora en la Ciudad de Guatemala, día con día, varias veces al día, una tragedia que se normaliza y nadie quiere ver. Son tratados como amenaza, como ajenos, como “otros”. ¿A qué le tememos cuando los vemos llegar? ¿Por qué nos cuesta ver humanidad en quienes regresan? El flujo de personas migrantes no solo desciende de un avión: desciende también sobre una sociedad que no los espera y que aún no ha aprendido a mirar con dignidad y empatía.